Conozca la Guía
Second star to the right, and straight on 'till
morning...
(Dobla a la derecha en la segunda estrella,
y síguete derecho hasta el amanecer...)
Bienvenido a la frontera. Trabajo en el ramo de las
computación y lo hago en Las Cruces, Nuevo México de lunes a viernes
y vivo en Ciudad Juarez los fines de semana. Sería muy difícil imaginarme
una mejor vida que la de ser capaz de disfrutar el sur de Nuevo
México durante la semana y los encantos de Ciudad Juárez
cada fin de semana.
Me gustaría agradecer a cada uno de ustedes, quienes
han visitado mi página web, y de igual forma a las tantas personas
en Ciudad Juarez que me han recibido en sus negocios y me han dado
todo lo posible para obtener información de calidad y confiable,
para La Guía Turística de Juárez. Esta página
web inició en enero del 2003, y tendrá más de 70,000 visitantes
para el fin de año.
Trabajo
para una pequeña agencia gubernamental en el sur de Nuevo México,
un espacio que, en mi humilde opinión, es uno de los lugares más
bellos de la Tierra. El lugar es un desierto agreste, pero las refrescantes
aguas del río Bravo irrigan cientos de acres de granjas y
proveen el sostén para hacer la vida posible aquí. Si amas las pinturas
de los nativos americanos que muestran caras y espíritus en los
riscos y peñascos de las montañas, ven al sur de Nuevo México pues
podrás ver estas montañas en el atardecer y ver esta belleza que
reside en ellas por tu cuenta.
Cuando miras a través de las vastas extensiones desérticas
mientras manejas por la interestatal 10 (I-10) te das cuenta que
esta es la tierra donde Billy The Kid hizo su infame renombre; donde
el gran indio renegado, Gerónimo, con su inmensa fuerza de sólo
35 hombres, extravió inexpertas tropas del Army en los laberínticos
pasadizos de las montañas que solo los Apaches conocían. El episodio
final de la Revolución Mexicana fue en Ciudad Juárez. Las
fronteras del sur de California hasta Texas fue en un inicio parte
de México; ahora lo son de los Estados Unidos. Nuestra región, es
un lugar donde la historia vibra a través de varios aspectos de
la vida cotidiana. Estamos en la frontera, una de las mas fascinantes
y complejas regiones de los Estados Unidos.
Nací en Mc Allen, Texas, en 1950 más crecí
en Dallas, Texas y he trabajado en la industria computacional desde
la década de los '80. En muchos sentidos mi carrera ha sido la de
un idealista en busca del terruño para mis habilidades, pero nunca
lo había encontrado hasta mudarme aquí. Se me hacia que alguien
siempre estaba pidiéndome hacer con las computadoras cosas para
intereses egoístas, como crear programas para identificar a clientes
cancelados de sus seguros de daños a patrimonio pues se les reclamaban
haber excedido la suma asegurada (presumiblemente de otros recursos,
por supuesto. -y más aun todo esto es contra la ley-). En otro lado,
Trabajé para una compañía que literalmente le reza a Dios en las
junta de staff para que los huracanes asolen los Estados Unidos
y ellos puedan enviar sus cotizaciones de lo asegurado. Aprendí
como en sus apariencias intentaban no mentir, pero los que sí es
que para mi como mentirosos siempre aparecían. Nunca aprobé ninguna
de sus políticas, no obstante siempre fui como la mayoría, que necesitamos
pagar la renta, y como no había otra manera, lo acepte como el orden
de las cosas y su naturaleza. Incluso cuando me fue pedido hacer
cosas que no podía cuestionar, cosas que servían a la línea de la
empresa, aprendí que había algo mas importante que ella: los seres
humanos. Para colmar los abismos de mi ansiedad en el plano profesional,
las compañías para las que trabajaba no eran leales a las necesidades
de sus empleados, mas ellas si lo esperaban de vuelta. La seguridad
laboral era un mito de cualquier manera. En mi defensa, me convertir
con el paso del tiempo en casi un vampiro sediento, que por mi trabajo
de programador a cuenta, cambiaba de trabajo de la noche a la mañana
por $5 dólares más la hora. Caí terriblemente en la cuenta que el
mundo laboral es solo acerca de dinero. y nada más.
Después me vino un caso de cáncer de piel en parte
ultima del año de 1999. ¿Que significaba todo el dinero que estaba
ganando en el ramo de la computación en una de las mejores economías
locales de Estados Unidos si los doctores viniesen a mí de nuevo
y me dijeran que algo más terrible estaba en camino? Tuve mi operación
y regresé a trabajar al día siguiente con un ojo inflamado y ambos
lastimados hasta tener la sensación de haber sido golpeado hasta
los umbrales la muerte. Nadie, por compasión, me dijo que regresara
a casa. A la mañana siguiente, les presenté mi renuncia, y les dije
adiós tanto a mi salario como a la parte de mis acciones de la empresa
y empecé a planear mi escape de lo que me rodeaba. El tiempo estaba
contado, más prefería morirme de hambre que estar en lo mismo. El
cáncer de piel no regresará, pero cuando oyes la palabra de la enfermedad
que devasta a las células hasta la muerte, empiezan una serie de
replanteamientos de lo que hasta entonces habías creído de todo.
Me pregunté "¿Y entonces ahora a donde voy?
Recordé que mi padre había crecido en la frontera,
y amaba México. El me llevó muchas veces allí cuando yo era pequeño.
El hablaba muy bien el español, y la gente de México lo aceptaba
como a uno de los suyos. Yo siempre había amado a México también.
Cuando miré el mapa, y vi El Paso Texas, moví mi cabeza de manera
afirmativa: era una ciudad lo suficiente grande para respaldarme,
con una gran ciudad mexicana cruzando tan solo el río. ¡Perfecto!
(Mi cabeza estaba llena de visiones, y siendo un idealista, una
de ellas era tomar margaritas en las banquetas de un café teniendo
de compañía a una adorable señorita).
Es como aparté un vuelo para El Paso, Texas. Me marqué
un plan de tres días para encontrar un trabajo, un departamento
donde vivir, y ver por las experiencias, si me gustaba Juarez. Encontré
un trabajo temporal. Me pagaba un tercio de lo que ganaba en Dallas,
y me sentía como pez en el agua. Encontré un departamento en un
sótano debajo de una gran casa en el Distrito Central y lo renté.
Luego pasé un gran día y su noche en Ciudad Juarez el cual nunca
olvidaré. Me hospedé en un fabuloso hotel de cinco estrellas, cené
en un exclusivo restaurant (el cual nunca he vuelto a encontrar),
e incluso tomé algunas margaritas con una linda señorita. Nunca
se me habían dado las cosas tan espontáneamente en la vida pero
esta vez si.
Dos semanas después cargué todas mis pertenencias
en una pequeño vagón de mudanzas de U-Haul, mis tres gatos los llevé
conmigo de copilotos y manejé a El Paso con esta dirección como
lema: "Dobla a la derecha en la segunda estrella, y síguete derecho
hasta el amanecer". Mis mascotas no estaba del todo contentas en
sus jaulas con el largo camino de horas y ni siquiera el cantarles
pacíficamente lo logró. Más les había prometido que nuestra casa
tendría muchos lugares para dormir, y muchos lugares altos para
brincar y estuvieron emocionados al explorar el nuevo departamento
cuando llegamos a él en El Paso. Los únicos muebles que tenía eran
el escritorio de una computadora y una cama; y de mi estabilidad
económica, cero. Había seguido un camino marcado por migajas a El
Paso, pero después de escuchar la palabra cáncer, había entendido
que un camino de migajas era, muchas veces, el sendero que el Creador
nos ha indicado para seguir. Ni siquiera estaba preocupado. Estaba
feliz y seguro, seguro en una manera muy extraña, en una manera
que no había conocido. Me supuse que era por que por primera
vez, había puesto mi destino en las manos de un poder superior.
El empleo temporal fue todo un éxito y sucesivamente
me llevó al trabajo actual en el sur de Nuevo México, donde ahora
soy Director de Información Tecnológica. Es un gran trabajo, y soy
suertudo por tenerlo. No me preocupa ir a trabajar. Nadie reza para
que las fuerzas de la naturaleza azoten a alguien para mejorar como
empresa. Nuestra organización lleva el agua dadora de vida del Río
Bravo al suelo en el costo más bajo posible para los granjeros que
atendemos como clientes. Es una misión sencilla, y por primera vez
en mi vida, puedo estar orgulloso de lo que las computadoras en
mi departamento a cargo, hacen por las personas. Acepto que hacen
las cosas mas aburridas que pueden hacer las computadoras, como
recibos, procesar información, y sacar reportes, pero cuando se
ponen a trabajar para servir a las personas, realmente son una bendición.
Tenemos una misión, y es acerca de servir a la comunidad, no a nosotros,
y esa es la diferencia que quiero remarcar. Y tengo que aceptar
que estaba equivocado... El dinero no lo es todo en lo negocios
y esta nueva visión me cambia y me hace permanecer en esta región
fronteriza.
Los fines de semana me la vivo en Ciudad Juárez,
una ciudad de 2 millones de personas que nunca duermen (y es por
ello que no puedo seguirles el paso), es una ciudad que no solo
es tan interesante como creí que sería, sino más, rebasando mis
expectativas. La aventura apenas ha iniciado.
Así que si te toca ver en un camino de migajas, que
te piden que las sigas, o escuchas una voz tranquila en las hojas
de los árboles emplazándote que hagas con tu vida lo que realmente
quieres hacer con ella, no dudes en tomar esa vía. Tómala. La Gran
Mente detrás de las estrellas, no deja esas pistas pretendiendo
no tener un propósito. Honestamente creo, y todo lo que me ha acontecido
parece estar aquí para probarlo, que un camino de migajas es el
sendero del destino personal y esa voz tranquila es la única voz
que nunca nos miente.
Espero que te guste de igual manera mi website como
la tienda. Crearlas no fue ningún esfuerzo en absoluto. Fue el trabajo
de un idealista que finalmente encontró su terruño en la frontera,
un lugar donde mi experiencia laboral y mi visión del mundo se han
fusionado, si no perfectamente, lo es de una manera bastante feliz.
Es grato si me escribieses a webmaster@juarez-mexico.com.
-- Ron M.
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