Historia Ciudad Juárez, México - Misión de
Guadalupe
Calle Vicente Guerrero frente a La Plaza de Armas
De pie frente a la Misión está una estatua
de su fundador, Fray Garcia de San Francisco. Nacido en la
Vieja Castilla, España, vino al Nuevo Mundo en 1629 y estableció
la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe (1659) entre
los indios Mansos de El Paso del Norte, un paso estratégico
de El Camino Real.
La escultura de bronce del frente de la Misión es una pequña
réplica de la que está en el centro de El Paso. Representa
a Fray Garcia construyendo su Misión. En su mano derecha
sostiene un grabado de los indios Manso, el nombre de la Misión
y el año de su fundación. A sus pies racimos
de uvas en una canasta, que representan la vinicultura y la agricultura,
las cuales introdujo en el área.
El
8 de Diciembre de 1659, Fray Garcia de San Francisco, acompañado
de Fray Juan de Salazar y diez familias de indios Cristianos, construyeron
un oratorio provisional de ramas y barro, y un monasterio con raíces
y paja. El 5 de 1662, la nueva Iglesia de La Misión
de Guadalupe fué inaugurada. Cien nativos fueron bautizados
ese día.
Fray Garcia, después de 12 años en El Paso, regreso
a su ministerio entre los indios Piro de la Misión de Senecú,
cerca del actual Socorro, Nuevo México hasta su muerte el
22 de Enero de 1673.
La Misión de Guadalupe es la madre de las misiones de el
Valle de El Paso. En el paso de largo viaje de El Camino Real
era un importante alto para comer y descansar. Durante 1680
la rebelión de Pueblo, Nuevo México, más de
2500 españoles se refugiaron aquí, y recibieron de
los indios comida y refugio. Hasta 1692, Paso del Norte fue
el punto más alejado al norte de la España colonial
del Nuevo Mundo.
Construída sólidamente de adobe, el espesor de sus
paredes puede apreciarse en la puerta principal o en sus puertas
laterales. Estas puertas con un simple pórtico y ventanas
coloniales Españolas conocidas como "Ojo de Buey"
(Bull's Eye), han sido recientemente restauradas siguiendo sus patrones
originales. El cielo muestra un trabajo artístico de
magnífica calidad. Los misioneros que vinieron de la
península Ibérica trajeron consigo la influencia Arábiga
que se puede ver en sus edificios e iglesias. El elemento indígena
de la Misión de Guadalupe puede verse en su decoración
rectangular, el trenzado, las escaleras circulares, los perfiles
dentados y las serpientes tallados entre las vigas de madera del
cielo, las puertas de la sacristía, candelabros y los lados
de la capilla.
Al centro, la iglesia tiene un altar de piedra instalado durante
la última restauración (1968-71). Bajo el altar
descansan los restos de los primeros pobladores. El piso es de loza.
El coro, detrás de la iglesia, está hecho de madera
y el soporte son dos elegantes columnas de madera coronadas majestuosamente.
La puerta de entrada a el coro permanece sellada por protección
pero puede admirarse el trabajo en las puertas, porque son las originales
de la Misión. En la cabeza del altar está un
panel con la imagen de la Virgen de Guadalupe en un nicho finamente
tallado de madera y vidrio. El edificio completo es del siglo
XVII del Barroco Mexicano con motivos indígenas.
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